lunes, 27 de febrero de 2017

Bruma azul - Lola P. Nieva


 ''Porque te amo […], con todo el vigor de este condenado corazón cuarteado por mil cicatrices que nunca terminan de sanar y que a menudo sangran de nuevo'' (Nieva 2016: 536)
Quizás no es muy relevante referirme a los detalles de la edición manejada por mí en esta reseña, aun así lo haré. Los derechos son de Esencia y tan solo hay dos formatos: papel y digital. Se publica por primera vez en mayo de 2016. Un total de 557 páginas.
Leer a Lola P. Nieva (@lolipicazo) es una apuesta segura. En un momento en el que me siento vapuleada por el género, frustrada y desilusionada, volver a ella siempre me recuerda la función primigenia de evasiones.com: establecer un canon de calidad dentro de la novela sentimental. Ejercer la crítica desde la teoría literaria en un intento de revalorizar un género ninguneado. Ninguneado por todas las partes, incluso por aquellas que lo componen.
No me detendré en exceso en el argumento, simplemente anotar grosso modo que Nieva construye su novela basándose en un triángulo amoroso (¡cómo me gustan los triángulos amorosos!) y a través de un protagonista atormentado por un pasado del que es incapaz de desprenderse. Dos mujeres opuestas cuyos perfiles no caen en los estereotipos comunes de los triángulos amorosos. Nieva es una maestra en partir de todos los patrones formales del género, definitorios del mismo, para luego catapultar sus novelas hacia estrados casi inconcebibles. Reorganizando los elementos dándole, de esta manera, una nueva dimensión a la novela sentimental que tanto le hace falta. No se deja seducir por la asequibilidad de erigir dos personajes femeninos a partir de un imaginario demasiado manido.
De ahí su ruptura con el narrador en tercera persona omnisciente característico de la novela sentimental junto con la inclusión del punto de vista masculino, es decir, la narración de Bruma Azul se hace en primera persona focalizada en un personaje masculino, en este caso, Asad o Lean.
El detalle es otro de los logros de esta gran autora. Cómo se preocupa por ponerle título a cada capítulo. Puede parecer insignificante poner títulos, sin embargo, ello implica la concienciación de estructuras encajonadas en una supraestructura que sería la de todos los capítulos en su unión. Cada capítulo debe tener una abertura, un desarrollo del clímax hacia la tensión, concluyendo en el suspense, el cual, te arrastre hacia un nuevo capítulo. Generalmente no se cumplen estas premisas en novelas carentes de títulos en los capítulos. Sí que es cierto que allá por mitad del libro hay una caída del ritmo narrativo que como lectora te hace traquetear. Más hacia delante consigue retomar la velocidad. Quizás se deba, para mi gusto, en un uso demasiado recurrente de flashbacks, sinceramente hubiese suprimido muchos de ellos.

Lola P. Nieva juega muy bien con las posibilidades contextuales. Imprime en Sevilla ese halo romántico (del Romanticismo) de Merimée o Irving, así como lo hace en una Escocia de clanes. Sus protagonistas masculinos son muy similares en cuanto a detalles físicos: morenos, pelo largo, robustos… De la misma manera que su poética está teñida de un ambiente fantasioso del que no acostumbra desprenderse. Es curioso como ella instaura una poética personal capaz de definirse por un uso repetitivo de elementos concretos. Idea que me parece maravillosa, mientras muchas autoras sucumben a lo comercial (no digo que Nieva está exenta de ello, mas lidia con ello distintamente) o prueban diferentes estilos. Ella desde un principio tiene claro desde dónde desea trabajar y con qué. Sin lugar a dudas, la pluma de Nieva es magnífica, léxico riquísimo también alejado de convencionalismos del género, creación de figuras inusuales a partir de un imaginario exclusivo de ella, detallista en las descripciones, certera en las emociones… Así te pasas leyendo Bruma Azul con el corazón en vilo, presa de la indignación e impotente por no poder hacer nada. Con el deseo ilógico de querer sumergirte en sus letras para ser tú la salvadora de Asad.
Sí que me gustaría puntualizar un anacronismo, sin revelancia en la trama, pero como mujer de letras que soy no puedo dejarlo correr. En la página 354 del capítulo 29 Hechizos, leyendas y grilletes, debo puntualizar que Fausto de Goethe fue publicado por primera vez en 1808, si tenemos en cuenta que la novela transcurre en 1647, se aprecia que no concuerdan fechas. No nos sirve el ejemplo de imaginario faustino.
Ya solo me queda mi más cálido agradecimiento a una autora con unas dotes creativas insólitas dentro de los derroteros en los que se está circunscribiendo el género. Agradecimiento por ser capaz de emocionarme a la vez de deleitarme con una estética que es puro goce para los sentidos. Sus novelas me inspiran a seguir caminando en este pedregosa travesía en la que se ha convertido la crítica literaria.
Como dije en Twitter: ''Suprema Lola P. Nieva en Bruma Azul''.

Si te ha gustado la reseña no dudes en compartirla, te estaría muy agradecida. Así como me haría muy feliz comentarla contigo en los comentarios.

Te besa,
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lunes, 14 de noviembre de 2016

Pasa la noche conmigo - Megan Maxwell

''P.D. El amor no es lo que deseamos sentir, sino lo que sentimos sin querer'' (Maxwell 2016: 477).
''Sin embargo, por justicia a otras autoras nóveles a las que he reseñado en sintonía con mis valores artísticos y literarios debo seguir erguida en mis principios, de frente aunque sea contra el mundo''. 
Otra vez me encuentro en una tesitura complicada; otra vez me debato entre mis principios y lo que me vendría bien; otra vez me abrumo ante la posibilidad de resignarme, de someterme; otra vez pesa más que me podáis creer contraria al género. Sin embargo, por justicia a otras autoras nóveles a las que he reseñado en sintonía con mis valores artísticos y literarios debo seguir erguida en mis principios, de frente aunque sea contra el mundo. De verdad, me he planteado hacer una crítica lisojera en busca de aceptación en las redes sociales, en busca de la difusión de mi blog por el enorme club de fans (guerreras y guerreros) que hacen que la autora sea la máxima exponente del género a nivel nacional… Iba a traicionarme echando por tierra, incluso, mi esfuerzo personal que vosotras no veis y está detrás de todo esto: mi estudio teórico sobre la Novela Sentimental.
No voy a justificarme más para acabar diciendo que Pasa la noche conmigo ha sido todo un fraude[...].

No voy a justificarme más para acabar diciendo que Pasa la noche conmigo ha sido todo un fraude, toda una decepción sumada a mi larga lista de decepciones. De verdad, podría ir a lo seguro, a lo que realmente me gusta dentro del género para así hacer reseñas agradables, mas, no es ese mi deseo pues quiero proporcionaros una visión amplia del género, sobre todo, a nivel nacional.
Narrada en tercera persona por un narrador omnisciente no focalizado, cuenta la historia sentimental y erótica de Lola y del apuesto brasileño Dennis. La elección del narrador sin duda ha sido un acierto por parte de Maxwell, este tipo de narrador es el característico del género y es fácil construir una narración a partir de él sin cometer errores.
Continuando con características propias del género aparece el tópico de la madre muerta/ausente pues la madre (en este caso adoptiva) que le podría brindar a Lola consejo padece alzheimer mientras que su madre biológica es la fuente de muchos de sus problemas.
Otras cosa curiosa es que hay dentro del texto alusiones a la realidad, lo que vendría siendo la existencia de un nivel metatextual. Lo podemos encontrar en las páginas 54 y 55 donde la autora da a entender que los personajes están leyendo alguna de sus obras, o más adelante (perdí la referencia de la página) cuando Dennis le dice a Lola que es toda una guerrera.
Por lo demás la trama flojísima, no consigue mantener al lector pegado al libro. Como lectora, he pasado por un proceso arduo obligándome a continuar con la lectura. Hasta la página 330 la trama no fluje para el lector. Los personajes son planísimos a penas se utilizan adjetivos descriptivos diferentes de los comúnmente usados, tanto para describir a Dennis como a Lola, Maxwell recurre a lo mismo, trillando la descripción has tal punto de tener la obligación (otra vez) de hacer un sobresfuerzo para imaginarme a Dennis todo lo apuesto que debería ser.
Gramatilcalmente existen numerosos errores en la reflexividad de los verbos, por ejemplo, mala colocación de pronombres junto con un uso abusivo de las ''y''. En vez de utilizar otras conjunciones, gerundios o simplemente comas para evitar el uso de la ''y''. Para Maxwell no existe otra forma de unión entre las proposiciones más allá de la ''y''. Por ejemplo:
''[...]Encantada con ello, agudizaba su pericia y, moviendo la boca y la lengua por aquella dulce y dura intimidad, disfrutó al verlo jadear, temblar y soltar algún que otro gruñido varonil'' (2016: 245).

De esta manera se suceden las ies por doquier. Junto con la infinita repetición de la estructura de abajo en los diálogos:
''Dennis sonrió y, dejando las copas sobre la mesilla, se sentó en la cama y miró la noticia que aquélla señalaba. / -No, no tenía ni idea'' (2016: 264).

¿Dónde encajamos Pasa la noche conmigo?¿Es novela sentimental o novela erótica? Yo hablaría de novela sentimental con alto contenido erótico pues el móvil de la narración es la búsqueda de la unión amorosa entre Lola y Dennis. A pesar de la editorial (institución vendida al beneficio) la venda como erótica.
En este pequeño dilema denominatorio, Maxwell no nos aclara nada con su libro. Maxwell no es buena describiendo, no se recrea en los detalles mundanos, no utiliza imágenes destinadas a la consolidación en nuestra imaginación de la escena descrita. Me atrevería a decir que ¡ni una metáfora! La cuestión de género perdería peso si alguna de las partes, la sentimental o la erótica, estuvieran bien armadas. Al final, me veía seleccionando las partes erótica para no leerlas.
 Intento construir no destruir.

Sinceramente, no deseo ahondar más en los aspectos negativos, están justificados y se entienden a la perfección. Intento construir no destruir.
Por último me detengo en la parte sociológica de Pasa la noche conmigo, sin duda, lo único que mereció la pena. Maxwell dibuja, en general, a las mujeres con personalidad arrolladora, todas viven su sexualidad abiertamente. Por ejemplo, Lola es capaz de asumir y cumplir sus fantasías eróticas. Si la novelística de Maxwell sirve para romper tabúes, para destruir estigmas sociales, para mí, las debilidades, las partes muy cuestionables de la misma, la baja calidad de su pluma…, quedarían olvidadas. Si los libros de Maxwell ayudan a las mujeres a experimentar en su sexualidad, no quedándose en lo ficcional, sin duda, su trabajo hace mucho bien.
De hecho, en una charla dada por Valèrie Tasso en la Librería Luces de Málaga sobre otra novela ''erótica'' muy famosa , afirmó la experta, basándose en su estudio de campo, que las fantasías sexuales de las mujeres en relaciones heterosexuales eran de posesión y bastante agresivas. Nada relacionado con lo creído socialmente.
Sobre esa misma novela, me acusaron de elitista por no considerar géneros menores fuera del ámbito académico. ''¡No todo debe ser teoría literaria! Yo quiero un libro para leer en la playa sin perderme, para leer medio dormida después de llegar de trabajar'', me dijo una amiga Sí, de ahí evasiones.com donde se lee implícitamente las diversas funciones de la literatura. Una prosa sencilla no es sinónimo de no trabajada. Esto es un negocio: lo que vende es lo que vale. Permíntanme decirle señoritas que no todo vale, es este ''todo vale'' el lastre del género.
Os besa, sin prometeros (todavía) reseñas más aduladoras,



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*Edición manejada: Maxwell, M. Pasa la noche conmigo, Esencia, 2016.