domingo, 12 de noviembre de 2017

Propiedad privada (Reapers MC I), Joanna Wylde

“En el momento en el que pronunciaba sus últimas palabras, se rompió el último dique y me desbordé en una brutal oleada de placer (…)”. Página 180.

Para mí, una esteticista acérrima, ver el libro sobre el estante de la librería me produjo cierta suerte de placer. Sí porque el papel es grueso y de calidad, la portada alterna lo mate con lo satinado sin incluir el rostro del supuesto protagonista masculino en ella… Eran matices positivos a la hora de decantarme por este libro y no por otro. Así como lo fue el consejo de otras lectoras a las cuales les había entusiasmado la saga de Reapers MC.

Estoy trabajando, por su puesto, con una edición traducida por Diego Merry del Val Medina publicada en la editorial Libros de Seda en su colección erótica. Edición de 2015.

Sin dudarlo ha sido el libro que más veces me ha puesto en la tesitura de dejar de leerlo. Sin embargo, siempre había algo que me devolvía a la historia, o mis propias circunstancias personales (soy crítica y humana) me impedían hacerlo. Seguramente, en otro tiempo, no hubiese continuado con su lectura.

El machismo palpable en cada una de sus letras me ponía incómoda, nerviosa, me enfadaba. En muchas ocasiones teñido, escondido bajo la falacia de la supuesta independencia y libre elección de Marie, nuestra protagonista.

La novela romántica no es feminista en absoluto, por mucho empeño que pongamos. Mas existe un abismo enorme entre lo esperado dentro del género y este libro. Y no, no me lo legitima el hecho de que el mundo de los Reapers MC sea un mundo aparte del cotidiano, con sus propias reglas donde la mujer es un bonito objeto nacido para hacer feliz al motero de turno. –Vale, no quería hacer crítica de género, no tenía más remedio-.

En cuanto a la calidad de la prosa, no está mal quitando el laísmo del traductor y los montones de erratas junto con los errores gramaticales.

Narrado a veces desde Marie en primera persona; otras desde Horse (nuestro bien dotado prota) en tercera persona focalizado en él. Resulta interesante esta combinación aunque en ocasiones denote falta de destreza por parte de la autora de poder construir la fábula desde un mismo sitio manteniendo todos los matices, toda la riqueza de perspectivas.

Las partes eróticas son bastante ingeniosas, la autora se detiene en ellas con concisión y detalle, se ve el esfuerzo por su parte de que no todas las escenas de sexo sean iguales y hay muchas a lo largo del libro. Me produjo una sensación positiva su lectura porque no eran las típicas escenas eróticas de turno y eso es satisfactorio.



En este punto o bien habréis dejado de leerme; o bien me odiáis por ser siempre protestona; o bien seguís a la espera de saber qué fue lo que me mantuvo en la lectura.

Ahí va: mis propias circunstancias personales y la hermandad entre las chicas del club. Sí, ambas cosas unidas. El estar en un mundo parecido, bastante difícil, bastante diferente del normal, regido por unas normas propias completamente ajenas a la realidad imperante. Otra cultura y otro tipo de hombres que aman –y mucho- y no es fácil para la mujer amada. La mayoría de las veces es esa hermandad tan tierna que tienen las chicas del club la que las mantiene –nos mantiene- fuertes ante la adversidad y el trabajo de ellos hacia su patria.

Esa hermandad conmovedora me transportaba una y otra vez a mi nueva realidad -ahora tan americana-, y yo era incapaz de dejar de leer. Sí me quejo del machismo del libro, de la aparente libertad de las chicas y de mil cosas más. No obstante, eso existe y lo estoy juzgando desde mi anterior realidad. Existe, es una realidad a pesar de no estar queriendo justificarla a través de mi experiencia personal.

Por ello, necesito vuestra ayuda. Necesito saber cuáles fueron vuestras impresiones con la saga, si os gustó si no os gustó, si entendéis mis sentimientos con respecto al libro… Ya que me debato entre continuar la saga o no.


Os beso, desde mi entusiasmo por mi vuelta y espero vuestros comentarios,

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lunes, 27 de febrero de 2017

Bruma azul - Lola P. Nieva


 ''Porque te amo […], con todo el vigor de este condenado corazón cuarteado por mil cicatrices que nunca terminan de sanar y que a menudo sangran de nuevo'' (Nieva 2016: 536)
Quizás no es muy relevante referirme a los detalles de la edición manejada por mí en esta reseña, aun así lo haré. Los derechos son de Esencia y tan solo hay dos formatos: papel y digital. Se publica por primera vez en mayo de 2016. Un total de 557 páginas.
Leer a Lola P. Nieva (@lolipicazo) es una apuesta segura. En un momento en el que me siento vapuleada por el género, frustrada y desilusionada, volver a ella siempre me recuerda la función primigenia de evasiones.com: establecer un canon de calidad dentro de la novela sentimental. Ejercer la crítica desde la teoría literaria en un intento de revalorizar un género ninguneado. Ninguneado por todas las partes, incluso por aquellas que lo componen.
No me detendré en exceso en el argumento, simplemente anotar grosso modo que Nieva construye su novela basándose en un triángulo amoroso (¡cómo me gustan los triángulos amorosos!) y a través de un protagonista atormentado por un pasado del que es incapaz de desprenderse. Dos mujeres opuestas cuyos perfiles no caen en los estereotipos comunes de los triángulos amorosos. Nieva es una maestra en partir de todos los patrones formales del género, definitorios del mismo, para luego catapultar sus novelas hacia estrados casi inconcebibles. Reorganizando los elementos dándole, de esta manera, una nueva dimensión a la novela sentimental que tanto le hace falta. No se deja seducir por la asequibilidad de erigir dos personajes femeninos a partir de un imaginario demasiado manido.
De ahí su ruptura con el narrador en tercera persona omnisciente característico de la novela sentimental junto con la inclusión del punto de vista masculino, es decir, la narración de Bruma Azul se hace en primera persona focalizada en un personaje masculino, en este caso, Asad o Lean.
El detalle es otro de los logros de esta gran autora. Cómo se preocupa por ponerle título a cada capítulo. Puede parecer insignificante poner títulos, sin embargo, ello implica la concienciación de estructuras encajonadas en una supraestructura que sería la de todos los capítulos en su unión. Cada capítulo debe tener una abertura, un desarrollo del clímax hacia la tensión, concluyendo en el suspense, el cual, te arrastre hacia un nuevo capítulo. Generalmente no se cumplen estas premisas en novelas carentes de títulos en los capítulos. Sí que es cierto que allá por mitad del libro hay una caída del ritmo narrativo que como lectora te hace traquetear. Más hacia delante consigue retomar la velocidad. Quizás se deba, para mi gusto, en un uso demasiado recurrente de flashbacks, sinceramente hubiese suprimido muchos de ellos.

Lola P. Nieva juega muy bien con las posibilidades contextuales. Imprime en Sevilla ese halo romántico (del Romanticismo) de Merimée o Irving, así como lo hace en una Escocia de clanes. Sus protagonistas masculinos son muy similares en cuanto a detalles físicos: morenos, pelo largo, robustos… De la misma manera que su poética está teñida de un ambiente fantasioso del que no acostumbra desprenderse. Es curioso como ella instaura una poética personal capaz de definirse por un uso repetitivo de elementos concretos. Idea que me parece maravillosa, mientras muchas autoras sucumben a lo comercial (no digo que Nieva está exenta de ello, mas lidia con ello distintamente) o prueban diferentes estilos. Ella desde un principio tiene claro desde dónde desea trabajar y con qué. Sin lugar a dudas, la pluma de Nieva es magnífica, léxico riquísimo también alejado de convencionalismos del género, creación de figuras inusuales a partir de un imaginario exclusivo de ella, detallista en las descripciones, certera en las emociones… Así te pasas leyendo Bruma Azul con el corazón en vilo, presa de la indignación e impotente por no poder hacer nada. Con el deseo ilógico de querer sumergirte en sus letras para ser tú la salvadora de Asad.
Sí que me gustaría puntualizar un anacronismo, sin revelancia en la trama, pero como mujer de letras que soy no puedo dejarlo correr. En la página 354 del capítulo 29 Hechizos, leyendas y grilletes, debo puntualizar que Fausto de Goethe fue publicado por primera vez en 1808, si tenemos en cuenta que la novela transcurre en 1647, se aprecia que no concuerdan fechas. No nos sirve el ejemplo de imaginario faustino.
Ya solo me queda mi más cálido agradecimiento a una autora con unas dotes creativas insólitas dentro de los derroteros en los que se está circunscribiendo el género. Agradecimiento por ser capaz de emocionarme a la vez de deleitarme con una estética que es puro goce para los sentidos. Sus novelas me inspiran a seguir caminando en este pedregosa travesía en la que se ha convertido la crítica literaria.
Como dije en Twitter: ''Suprema Lola P. Nieva en Bruma Azul''.

Si te ha gustado la reseña no dudes en compartirla, te estaría muy agradecida. Así como me haría muy feliz comentarla contigo en los comentarios.

Te besa,
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