domingo, 8 de noviembre de 2015

Esclavo de tus deseos - Lola P. Nieva

 ''- ¿Celoso? / - No de él, ni de Allan, sino del mundo entero por tenerte en él'', (página134).

Hoy vengo más contenta que la semana pasada, vuelvo a tener esperanzas en la renovación del género y en mi contienda.

Con la intención de seguir con autoras españolas y nóveles, opté por Lola P. Nieva y su novela Esclavo de tus deseos. Hacía mucho tiempo que no leía Novela Sentimental fantástica y me ha gustado la experiencia. Sin más dilaciones, comienzo.

La novela se publica en abril del 2015 bajo el sello de Esencia. La verdad: si no hubiera tenido intención de continuar con autoras españolas y de buscar calidad, con total certeza no hubiera elegido este libro como lectura personal. Primeramente porque tengo una manía: no compro libros en cuyas portadas aparezca la cara de algún personaje de la novela representado por un modelo; seguidamente de que la portada es muy hortera. En la misma línea estética he de decir que la crisis ha hecho mella en las editoriales dado la bajo publicación en formato físico, obvio, y también se aprecia la crisis en la baja calidad de los materiales de los libros impresos. Nada que ver las ediciones que tengo de Esencia de 2008 con las letras en relieve doradas, por ejemplo, y una portada blanda, sí, pero con más firmeza y provista de  solapas.

Agradezco, alabo y colocad aquí todos los adjetivos que conozcáis que denoten gratitud, títulos en los capítulos tan inusuales en el género. Poner título a los capítulos desvela una intención cuidadosa por parte de la autora en la construcción de su novela. Revela el cuidado que pone en cada detalle.

Dejando a un lado la parte estética, entro en materia. Si habéis leído reseñas mías anteriores sabréis que no soy dada a la descripción del argumento ni de los personajes. Mi cometido es poner en relieve los aciertos y desaciertos de la autora objetivamente, con la intención de impulsaros, o no, a leer la obra. Dentro del género Esclavo de tus deseos se engloba en el subgénero de la Novela Sentimental fantástica. A favor de la autora tengo que decir que construye muy bien el mundo ficcional, se aprecia un esfuerzo en la documentación y en el estudio de diversas materias para hacer de su mundo imaginario un mundo apoyado en cimientos sólidos. Con cimientos sólidos hago referencia a elementos argumentativos verosímiles. En la reseña anterior os comentaba la importancia de crear una fábula verosímil de manera que el receptor de la obra sea capaz de situarse en lo desconocido.

Lola P. Nieva se sirve de dos tipos de narrador: para Catalina Rivero, nuestra protagonista femenina, utiliza la narración en primera persona y en presente; para Wahêd (o Yinn) se sirve de la narración en tercera persona en presente, también, con foco en nuestro apuesto protagonista. Por lo que como novedad inserta el presente, nada usual en el género, y además la perspectiva de ella es desde la primera persona. Gran acierto porque nos adentramos más en las sensaciones de nuestra protagonista mientras que la narración de Wahèd nos permite tomar distancia. Estamos dentro y fuera, hecho que nos dota de una vasta visión.

Uso de un léxico rico y variado aunque en ocasiones nos produzca la sensación de que hay palabras  utilizadas que no encajan bien en el registro. Sin embargo, he de decir que prefiero un vocabulario rico, aunque no encaje del todo, junto con la búsqueda de un estilo cuidado, que el descuido total de muchas autoras que no son conscientes de que el lenguaje hablado dista mucho del escrito. El primero se rige por el principio de economía mientras que el segundo se rige por su capacidad extensiva. Rica es también la utilización de figuras retóricas ingeniosas y nada convencionales, la autora apura su ingenio y consigue su cometido. Un ingenio que me ha hecho reír en repetidas ocasiones, hacía tiempo que no reía tanto con una novela. La risa la consigue sobre todo gracias al personaje de Tessa, amiga incondicional de Catalina. 

Como objeciones he de decir que en ocasiones Nieva hace un uso erróneo de la gramática con redundancias junto con un verbo (solo uno, si soy franca) mal utilizado. Además hay anacronismos en las reacciones de Wahêl. Son errores sin más importancia pero creo conveniente puntualizarlos.

Quizás me ha faltado más descripción, Lola P. Nieva hace mucho uso del diálogo. Sin embargo, son apreciaciones que tienen que ver más con mi gusto personal que con la objetividad crítica. A grandes rasgos al libro está correctamente armado y no hay carencias.

Como última objeción, detesto cuando continuamente aparece: ''Jajajajajaja''. No, no soporto la plasmación de la risa de esta manera. Y la novela está plagada de ''Jajajajajaja''.

Atendiendo, ahora a los personajes, quisiera recordaros mi preocupación por la construcción que se hace de la mujer en la Novela Sentimental, en el apartado Sobre mí os cuento el objetivo de mi blog, y a pesar de que me voy a repetir en lo que respecta a la creación de arquetipos femeninos, quiero ser redundante, considero esta cuestión primordial. He de agradecer a la autora el montaje de un personaje femenino fuerte, consciente de sí misma y de lo que quiere, incluso dentro del plano sexual. Con una sexualidad marcada y cuyo/s compañero/s de pasiones están al mismo nivel que ella y no por encima. Los productos culturales son los que crean el imaginario colectivo y los que contribuyen a la creación y a la pervivencia de los roles en la sociedad, la Novela Sentimental, al ser un género hecho por y para mujeres se encarga de la delimitación de las mismas, por ello, considero de máxima relevancia que una autora opte por un personaje fuerte y decidido, más allá de  los elementos aditivos propios de la trama.

En lo que atañe a nuestro apuesto y fortachón genio, la autora erra al comparárnoslo con un conocido actor. Es legítimo que en su imaginario se sirva de una persona real como apoyo descriptivo, facilita mucho la proyección del personaje, mas no es correcto y casi imperdonable que  se facilite tanto el camino dándonos el nombre concreto del actor. De manera que no nos deja volar nuestra imaginación, no nos deja recrearnos en la construcción inexacta de la mente humana, como no nos deja, a partir de los adjetivos que nos da, imaginar al apuesto protagonista a nuestro libre albedrío. Y eso que el actor entra dentro de mi prototipo de hombre, llega a servirse de otro actor… ¡Y no termino el libro! Suerte la mía que en el resto de la narración no vuelve a mencionar el parecido hasta el epílogo. 

Por último: mis puntualizaciones concernientes a la fábula. El montaje de la intriga es acertado ya que nos la mantiene en alza hasta el desenlace. Incluso, nos es dificultosa la adivinación de la trayectoria de los sucesos. Hay un gran logro en la desviación de la atención del lector de los motivos esenciales que arman la intriga. Cuando se han resuelto los contratiempos, es cuándo somos conscientes de que las pistas siempre han estado ahí aunque nos hayan pasado inadvertidas.

Finalizando con la primera parte sin spoilers, acabo de descubrir una nueva autora para el repertorio y la lectura de Esclavo de tus deseos es recomendable.



ATENCIÓN: SPOILERS – Si no has leído el libro no te recomiendo que continúes la lectura del post porque voy de desvelar datos sobre el final del libro.

Con figuras ingeniosas hago referencia, por ejemplo: '' […] mi corazón de un júbilo inesperado que estalla con fuerza en mi pecho, como un grano de maíz en una sartén al fuego'' (página 33).

Anacronismos: en las páginas 166 – 167 Wahêl no sabe lo que es un consolador. No es que no lo sepa sino que se asombra por el uso y por la invención del objeto. Cuando es de sobra sabido que los juguetes con forma fálica se remontan a nuestros orígenes como seres humanos. En la misma tónica, en la página 162 se asombra de que existan los gigolós, cierto que quizás la palabra no le remita al referente pero hombres que satisfacen a las mujeres a cambio de dinero, son tan antiguos como el oficio mismo. 

Gramática: hay una redundancia en la página 120, ''[…], pero yo, lo que se dice aliviado, no lo estoy[…]''. Con erróneo uso del verbo hago referencia a ''se convulsiona'' (página 307), ''me convulsiono atrozmente'' (página 301). El verbo convulsionar es transitivo, no reflexivo. Se puede hacer uso con él en una pasiva refleja, sin embargo, no es acertada la utilización del mismo en la primera acepción y es errónea la utilización en la segunda acepción 

Para reforzar mi impresión positiva de Catalina como segura de sí misma y conocedora de sus deseos, he caído rendida ante Lola P. Nieva cuando describe a Cata masturbándose delante de Wahêl junto con sus continuas alusiones a sus deseos de aliviarse. La masturbación femenina es un tabú a día de hoy y que se vayan rompiendo cadenas me enorgullece.

Espero que os haya gustado la crítica de la semana y ¡no os olvidéis de comentad vuestra impresión!

Os besa, bastante cansada (mañana tengo examen), 


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domingo, 1 de noviembre de 2015

Ámame sin más - Loles López


Hoy, como cada domingo desde que Evasiones fue creada, toca la reseña semanal. Sin embargo, esta reseña crítica me ha dado muchos quebraderos de cabeza pues me debatía entre lo personal y entre lo que considero justo. Entre lo personal porque me imagino a Loles López con la ilusión de una escritora amateur poniendo todo su empeño y dedicación en la construcción de Ámame sin más. Y entre lo que considero justo, porque esta novela no debería de haber visto la luz. Quizás sí en foros de escritores, en su blog personal o en las plataformas con dicho fin, pero no como novela, a pesar de estar editada en versión electrónica.

Creé evasiones.com con el objetivo de otorgarle a la Novela Sentimental el lugar que se merece. Constantemente tengo que escuchar descalificaciones del género y como el género no se tiene en cuenta en la crítica universitaria debido, entre otras muchas cosas, a que es un género de masas. Un género que se considera de baja calidad por su pobreza léxica, por su temática banal, por la arquetipación de la mujer al antojo de una sociedad patriarcal (machista)... Y yo me empeño en defender que es una literatura hecha por mujeres y para mujeres donde nosotras nos construimos, con una difusión importante (ya dije que era de masas): un género que no puede marginarse. Ahora bien, dentro del género hay novelas que merecen calificarse como tal y otras que no, a la vista está que no soy elitista, pero Ámame sin más es un manuscrito que le hace flaco favor al género.

Mi indignación fue en aumento cuando al concluir el libro, después de las incontables veces que tuve que hacer un sobresfuerzo para continuar su lectura, descubro que Ámame sin más ha tenido una editora llamada Esther Escoriza (@EEscoriza), la única culpable del desastre. Sin ninguna duda Loles López ha puesto en el libro su ímpetu creyendo hacerlo lo mejor posible, mas está en Escoriza el peso de la decisión. Soy bastante pragmática (en relación con la teorías pragmatistas) pero no podemos considerar literatura todo, y en este caso me da igual el peso de la comunidad. Un error de tal calibre es imperdonable, tira por tierra el esfuerzo de las demás escritoras por hacer una literatura decente.

El desbordamiento: al buscar opiniones en internet sobre el libro, he tenido que soportar cómo ninguna era fiel a la verdad. La verdad es algo relativo, no es relativa la baja calidad de Ámame sin más. La construcción de los argumentos incitativos a la lectura del libro de las navegantes está mejor construida, desarrollada y tiene un léxico más variado que el libro en sí. Opiniones nada fieles han sido las decisivas para que me decante, finalmente, por la reseña del mismo. 

Ámame sin más fue publicado en julio de 2015 por Zafiro, editorial dedicada a la publicación electrónica a cargo de Esencia, que a su vez, pertenece a Planeta. Otro de los motivos alimentador de mi enfado es que si recurro a Zafiro sé que detrás se encuentra Planeta, por lo que espero calidad.

La protagonista se llama Elisabeth Orange-Nassau y el varón protagonista es un guardia civil llamado Pablo Medina. En la parte sin spoilers no puedo contar mucho sobre la fábula de modo que no puedo decir mucho más. Intenté buscar los aciertos de la autora, juro haberlo hecho con minuciosidad, mas no hallé. El montaje de los personajes no es claro, falta mucha descripción, delimitación de la personalidad... Vagamente podría decir de Elisa que es muy inmadura, de Pablo incluso podría decir mucho menos...

En lo referente al léxico falta variedad, claridad, concisión junto con una ausencia importante de adjetivación y un no uso de figuras retóricas, a parte de algunas torpes comparaciones y un uso erróneo de la gramática. Podría decirse que a partir del capítulo 5 hay un mayor empeño descriptivo que, si soy franca, sigue sin ser suficiente.

Continuando con la argumentación técnica, la parte erótica es muy pobre, media página. Quizás hubiese sido mejor omitirla, no todas las novelas sentimentales deben tener pasajes de sexo, hay veces en las que la acción amorosa es rica y tampoco es necesaria la descripción erótica. No es el caso de Ámame sin más.

En lo que respecta al narrador, es omnisciente en tercera persona sin focalización con lo que es fiel a la tradición del género pero, en este caso, pienso que otro tipo de narrador hubiera contribuido a sumergirnos más en la novela o a identificarnos con los personajes. 

Finalmente quisiera apelar al argumento. Recurriendo al concepto aristotélico de mímesis, me gustaría centrarme en el aspecto de verosimilitud. Lo verosímil es lo que parece verdadero sin ser verdad necesariamente. Con frecuencia, lo que parece verdad tiene más fuerza que la verdad en sí. La teoría aristotélica me sirve para defender mi postura contra el argumento poco acertado de López. Su historia no es verosímil, no deseo entrar en hechos subjetivos, me son indiferentes unos motivos narrativos que otros siempre y cuando sean verosímiles. ¿Qué es lo que hace que unas novelas sean verosímiles y otras no? El montaje. La colocación determinada de los pasajes junto con un descripción correcta, lo que vendría siendo el estilo es lo que hace que nos parezca verosímil una historia. Un claro ejemplo es que leemos novelas fantásticas y nos las creemos. Es lo que se conoce como pacto de ficcionalidad (estructuralismo), un pacto que se entabla entre el emisor y el receptor.

Siento no poder decir más, me quedo con sabor amargo y mala consciencia con López pero con la tranquilidad de que soy fiel a mis principios.



ATENCIÓN: SPOILERS – Si no has leído el libro no te recomiendo que continúes la lectura del post porque voy de desvelar datos sobre el final del libro.

Dedico esta parte a objetivizar mediante la recurrencia de sopilers mi crítica. Arriba quise fijar los perfiles de los protagonistas sin éxito. Decir que Elisa se podría considerar inmadura por comportarse indebidamente siendo princesa y Pablo es tan soso que no me transmite nada. Cierto, no soy muy objetiva aunque la crítica bebe un poco de la subjetividad del crítico.

Con un léxico pobre hago referencia, por ejemplo, a que no hay más adjetivos que ''suave y blanca'' para la piel de Elisa. Cada vez que se la describe lo hace de la misma manera. El entorno se dibuja pobremente. Dije que había a partir del capítulo 5 un mayor empeño en la descripción debido a la separación de los amantes. Elisa acude a ver a su abuela enferma y Pablo decepcionado por su gran mentira, por no haberle contado que es princesa, no quiere saber de ella. Aumenta la dramaticidad haciendo más proclive la argumentación y añadiendo tensión al ritmo de la novela. 

El erróneo uso de la gramática se aprecia, por ejemplo, en la página 25 - 26: ''Esperaba que algún día sería capaz de reunir el valor suficiente para...''. Fuese capaz.

Sin duda, ya lo decía en la última parte: el lastre de la novela es la inversomilitud. No es nada creíble la realeza de Elisa, no porque no pueda ser verdad si no porque López es incapaz de transmitirlo. La manifestación sin camiseta, la libertad que se le permite, el encuentro con el conde de Liechtenstein... Sinceramente parece una fantasía infantil/adolescente temprana de algunas mujeres.

Elisa estudia Derecho en la Complutense, sale de fiesta como una adolescente corriente... No se sostiene, lo vuelvo a repetir, por la construcción. Del mismo modo que no se sostiene la intriga ni se monta la acción. Ella en el capítulo 3, cuando hacen el picnic, hay una suerte de preocupación por su secreto y directamente en el siguiente capítulo se desvela la verdad con un dramatismo cuya incoherencia nace de la torpeza argumentativa; del mismo modo que en la página 30 se declaran un amor que no ha sido construido progresivamente, por lo que hay que hacer un sobresfuerzo para sumergirse.

Podría seguir poniendo ejemplos, en la página 38 dice ella que no quiere mendigar el amor de él a pesar de que es ella quien ha errado. Si dejo las consideraciones personales a un lado, el problema del dramatismo mal construido es que se cae en el patetismo, téngase en cuenta las connotaciones negativas del término en esta acepción. Tampoco es verosímil cómo Lewis consigue un pasaporte falso tan rápidamente, no ha tenido tiempo (tiempo de la narración y no real) de adivinar, por lo menos, la intención de Elisa. Se podría resumir en la abundancia de lagunas argumentales.

No es mi intención ser redundante ni provocar un linchamiento público a Loles López. Quiero recalcar que ella no es la culpable sino su editora, supuestamente experta en publicaciones.

Con sabor amargo, tal y como dije arriba, concluyo. Sinceramente deseo que la crítica de la semana próxima sea mejor.


Os besa,


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