viernes, 26 de febrero de 2016

Lágrimas de sirena - Diana M.A.

''Que hablen mal de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen'', Oscar Wilde.
Generalmente no subo un viernes una reseña, claro manifiesto de que es un viernes especial. Encontré en Tuíter la posibilidad de participar en el book tour que proponía Diana M.A. (@DianaMontArjona ), así que ilusionada me ofrecí a reseñar su novela y ella aceptó encantada. Sin embargo, esta ha sido, sin duda, la reseña que más quebradero moral me ha provocado. Al final de la reseña trataré esta cuestión moral.
Lágrimas de sirena se publica en 2015 por EdicionesAtlantis. ''[…] Una sonrisa que conseguiría alegrar a la persona más triste del mundo'', Noa sobre Álex, página 31.


En lo concerniente a aspectos visuales de la novela, ya sabéis que tengo la manía de no comprar libros en los que aparezcan caras de modelos en representación de los personajes. Debido a mi trabajo en el blog he tenido que dejar a un lado la manía. Efectivamente, en la portada de Lágrimas de sirena aparece una modelo en representación de Noa, nuestra protagonista femenina. Dejando a un lado mis supersticiones, creo que la portada está lograda y encaja a la perfección dentro del género de fantasía. No sucede lo mismo con la tipografía seleccionada, no es la acertada.
Diana M.A. narra la historia de Noa una chica que vive en el Pueblo del Mar. Por un lado tenemos la trama amorosa compuesta por ella, Abel y Álex; un triángulo amoroso interesante, cautivador y chispeante. Y por otro lado, la trama fantástica donde Noa se tiene que enfrentar a una serie de cambios atormentadores e insospechados.
De la trama amorosa destaco la capacidad que ha tenido Diana a la hora de mantener la intriga en el triángulo amoroso. Hasta más de la mitad del libro no conocíamos la flaqueza del oponente, es decir, cuando hay una triángulo amoroso en un principio ambos disputadores se encuentran en las mismas condiciones. A medida en que avanza la narración el autor inclina la balanza hacia uno o hacia otro. La tarea del buen escritor reside en su capacidad de mantener la incertidumbre hasta el final. Diana lo ha logrado bastante bien en su novela.
En la trama fantástica se articula el componente ficticio con verosimilitud. Si atendemos a la teoría de Genette de la intertextualidad, Lágrimas de sirena sería una transformación simple de la historia de La Sirenita de Disney: personajes similares tratados de manera diferente estilísticamente. Tanto La sirenita de Disney como Lágrimas de sirena son hipertextos derivados de hipotextos del imaginario folclórico.
Desde Aristóteles se trata el concepto de verosimilitud tan importante, en este caso, en el género de fantasía. Los elementos fantasiosos nos parecen factibles debido a que Diana ha estructurado el mundo imaginario a la perfección. Situar geográficamente la acción fantástica en un lugar indeterminado o ficticio que mantiene las reglas del mundo real le ha conferido a la novela un perfecto engranaje.
No tan verosímil ha sido la construcción de sus personajes puesto que para las edades que tienen (16, 19 y 20 si recurro el orden anterior de menciones) actúan con más madurez de la esperada en sus acciones vitales, en las acciones cotidianas que desempeñan, y son bastante planos e infantiles en sus sentimientos. No debemos olvidar tampoco que estamos ante una novela juvenil donde los personajes se han de adecuar a la edad de los lectores aunque ser adolescentes no implica ser planos.
En mi perpetua intención de la defensa de la libertad sexual y amatoria femenina, diré que adoro a Noa, muchacha segura de sí misma que sabe lo que quiere, cuándo y cómo lo quiere.
Como última cuestión argumental, tenemos el tópico de la madre muerta tan recurrente en la novela sentimental que me he resignado a incluir como propiedad definitoria del género.
En suma la idea argumentativa de la novela resulta interesante siempre que te guste el género fantástico. Los personajes son interesantes a pesar de que resulta muy evidente que a la autora le hace falta rodaje. No ahonda lo suficiente en los planteamientos de los sucesos, digamos que no hace bien el trabajo de encofrador. Antes de construir se deben ir asentando unas bases que deben ser apreciadas sutilmente por el lector ya que de no ser así se destriparía la intriga. Además del resbalón descriptivo. Diana se ha centrado demasiado en la narración de los hechos obviando la descripción del entorno. Ausencia de imágenes vivas, novedosas y adjetivación pobre, poco mimética.
La falta de rodaje se aprecia también los pasajes innecesarios, generalmente en una novela actual se ha de incluir narraciones que aporten hechos decisivos al argumento, deben quedar descartadas las que no tengan peso. Muy diferente son los experimentos del Realismo del XIX o las Vanguardias del XX. Estamos hablando de novela contemporánea y comercial.
Sí, no he hablado del estilo ni de la gramática. Para las asiduas a mi página, sabéis a la perfección que Evasiones nació de la necesidad de revindicar la novela sentimental como un género de calidad. Un género literario en el que, a pesar de estar expuesto a la masificación y al mercado, aún se puedan encontrar obras maravillosas, obras de calidad sin olvidar, por supuesto, su función evasiva, edulcorada e intrascendente.
Con total probabilidad pequé de neófita pues cuando una autora se ofrece a que las blogueras le reseñen una novela, cuando alguien como Diana le ha puesto tanto ímpetu en que su novela se de a conocer, cuando una escritora amateur pone todas sus ilusiones; a la bloguera sobra decirle que sus palabras sobre el libro han de ser positivas. No es mi deseo que se me mal interprete, ella en todo momento me ha dado libertad y no ha censurado mis palabras, es más, está de acuerdo conmigo en muchos puntos. El debate moral lo tengo yo porque me avergüenza y me indigna ver cómo una editorial como Ediciones Atlantis permite publicar un libro sin haberlo corregido con semejante erratas que oscilan entre faltas de ortografía, inadecuación verbal, errores de estilo… ¡Hasta el mismo colmo de sellar el libro con un logo pixelado! De modo que no solo fui yo la neófita sino que la autora como novel que es, creo, que nunca llegó a pensar que una editorial permitiese la tirada de un libro sin corregir. Para los que nos movemos por el mundo editorial sabemos que debido a la lamentosa crisis económica en la que nos vemos sumergidos, la mayoría de las editoriales prescinden de la figura del corrector, ahora es el propio editor el que suele corregir si hablamos de pequeñas editoriales.
Quiero que quede claro que la autora en ningún momento me ha hablado mal de la editorial, simplemente es consciente de las erratas y de los errores estilísticos. Soy yo quien no concibe cómo se pueden aprovechar así de una persona que pone su alma en escribir. Mejor o peor, pero que pone el alma.
Sin duda este es el cáncer del género la ilusoria creencia de pensar que cualquiera puede ser escritor. Que quede claro que hablo en cualquier caso a rasgos generales, no penséis que hago referencia a Diana M.A., hay muchos puntos positivos y fuertes en Lágrimas de sirena.
Ser editor es un negocio que ha de salir rentable poco importa la calidad, siempre en referencia a las editoriales dedicadas a la novela sentimental, hay editoriales muy buenas especializadas en obras de calidad del género.
Hasta aquí esta reseña especial en la que me he sentido muy valorada y apreciada por Diana M.A.
Os besa y os ve en dos semanas,



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