domingo, 13 de marzo de 2016

Matrimonio por contrato - Jennifer Probst


Aquí estoy de vuelta, como es costumbre, cada dos domingos. Hoy os traigo una novela del otro lado del charco, registrada en 2012 y publicada en España en 2014 por Plaza & Janés, año en el que justamente la leí por primera vez. El título original es The Marriage Bargain, traducción hecha por Ana Isabel Domínguez Palomo y María del Mar Rodríguez Barrena. Si sois asiduas a Evasionessabréis la importancia que le doy a las traducciones, si no pinchad aquí. Sin entrar en toda la teoría literaria existente sobre los problemas que genera la traducción, quiero recordaros que la mayoría de las veces los giros propios del idioma de origen se pierden además de la riqueza inherente de cada lengua. A pesar de esta pérdida idiomática, estoy segura de que no guarda relación ninguna con la simpleza de la novela. En mis últimas reseñas he sido bastante dura con los descuidos gramaticales, con la falta de descripciones, con la ausencia de diálogos morales internos entre los personajes, con la pobreza de nexos, con los personajes planos… Una larga lista que podría seguir completando. Dado que últimamente había estado reseñando a escritoras de la península, escritoras nóveles o poco conocidas, decidí elegir la novela de Jennifer Probst como claro ejemplo de novela con cierta repercusión y cancerígena para el género.
Cuando acudí a la librería se me presentó la misma como un superventas (best seller) internacional que había escalado rápidamente en la lista de los más vendidos y toda la publicidad típica que queráis imaginar hecha a medida para una novela de este ''calibre''. Inlcuso con la portada a la moda desde la aparición de Crepúsculo diez años atrás. Debería de haber desconfiado de la portada…
Ni mucho menos pienso encontrar un clásico o una obra de gran complejidad formal dentro de la novela sentimental (que las hay), obviamente las asiduas al género somos sabedoras de las funciones evasivas del mismo. Sin embargo, detesto la venta mediante la mentira, la escritura rápida y fácil, claramente dedicada al consumo masivo.
La temática de la trama no me desagrada, me gustan bastante los melodramas y las tramas típicas caracterizadoras del género. Jennifer nos presenta a una mujer llamada Alexa quien necesita dinero líquido para poder salvar la casa de sus padres del embargo. Por otro lado tenemos a un apuesto hombre llamado Nick Ryan, amigo de Alexa de la infancia, a la caza de una mujer para casarse que le permite heredar la empresa de su tío. Enserio, adoro este tipo de tramas, podría haber sido una novela fabulosa si se le hubiera puesto interés, si hubiera un editor más preocupado por la forma, por la riqueza léxica…
Los personajes son muy planos pues personaje arquetipo no es sinónimo de personaje plano. Ahí tenemos el ejemplo de la maravillosa McCarty quien a pesar de utilizar a menudo arquetipos de la novela sentimental, construye personajes complejos. O a una Garwood.
La narración está hecha en tercera persona con focalización en tres personajes: Nick, Alexa y Maggie, la hermana de Nick protagonista del segundo libro de la trilogía Casarse con un millonario. Hay veces en la que la focalización se descuida atribuyéndole conocimientos sobre el estado anímico del otro personaje protagonista al personaje enfoque, es decir, si el narrador está focalizado en Nick hay veces en las que sus sentimientos son mezclados por error con los de Alexa.
Continuando con los aspectos negativos las escenas eróticas dejan mucho que desear, son simplonas; hay comentarios machistas que censuro por completo además de clichés femeninos que debería ir siendo hora de desechar.
Lo positivo de la novela es sin duda el tema de la trama, típico mas no por eso representa una característica a censurar, la independencia dada en ocasiones a Alexa principalmente en el plano económico y que en ocasiones Jennifer Probst nos sorprende no haciendo clichés.
Hasta aquí la primera parte sin spoilers. No tengo pensado continuar la lectura de la trilogía, veo los libros muy similares. Si queréis que reseñe los demás solo tenéis que decirlo pues vuestros deseos son órdenes para mí.


ATENCIÓN: SPOILERS– Si no has leído el libro no te recomiendo que continúes la lectura del post porque voy de desvelar datos sobre el final del libro.

En el plano gramatical apreciamos la ausencia de nexos en las descripciones bastante cortas donde se recurre fácilmente al punto y seguido. Por ejemplo, en la página 33, en la página 64… Es la dinámica general del libro junto con erratas de impresión, en la página 16 hay un ejemplo.
Existe pensamiento machista por ejemplo en la página 18:
Alexa: —Ojalá pudiera ser como tú Maggie. ¿Por qué no soy tan desinhibida?
Maggie: —A mí me gustaría serlo un pelín menos. […]
Quizás sacado de contexto se pierdan los matices machistas, sin embargo, me molesta que la autora caracterice a Maggie arrepintiéndose de su condición liberal en el plano sexual. Obviamente ningún hombre en su novela se arrepiente de serlo, ni siquiera el conde, es más, su carácter ligón es muestra de su hombría.
El colmo se da en el capítulo dos:
Nick a propósito del celibato que debe mantener Alexa: —Alexa, entiendo que no te parezca justo. Pero los hombres somos diferentes. Además Gabriela también tiene que proteger su reputación, así que nunca quedarás en mal lugar[…]. Página .
Aprovecho para demostrar el descuido gramatical de colocar una coma entre el sujeto y el verbo del predicado además del punto y seguido precedido de la conjunción pero, tan recurrente en la novela.
En fin, para que veáis que no solo critico lo autóctono y nuevo. Espero volver en dos semanas con algo mejor, lo espero de corazón.


Ahora os deja y os besa una cansadísima,   
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