domingo, 17 de abril de 2016

Un beso a oscuras - Anna Casanovas


''Ian nunca había visto a una mujer con menos ganas de seducirlo y jamás ninguna lo había seducido tanto'' (página 16).
Como dije en la entrada de mi página de Facebook (si no la conocías pincha aquí), decidí quedarme en territorio nacional y me negué a continuar leyendo la trilogía de Jennifer Probst por razones bastante obvias: las novelas continuadoras estarían en la misma tónica que la primera y es una colección que detesto por considerarla corrosiva para el género. No son esas novelas las que representan el género que defiendo.
Últimamente quedarme en territorio nacional no ha sido tampoco muy buena idea, motivo por el cual me decanté por Anna Casanovas, autora de bastante renombre en el panorama sentimental, de quien leí hace años Todo por tu amor y me gustó. Así que la consideraba una apuesta fiable. No me acordé de que había jurado y perjurado no leer nada más de Zafiro después de la decepción de Loles López, Ámame sin más, como veis soy de mente olvidadiza. Semanas después aquí me hallo con otro libro de Zafiro. Este sello publica en edición digital novelas cortas, esta en concreto consta de 89 páginas; ser capaz de condensar una buena historia en un número ilimitado de páginas es difícil, la autora debe conseguir mantener la intriga, desarrollar sólidamente la psicología de los personajes, hilvanar los sucesos argumentales adecuadamente para cerrar la historia con éxito.
Sin más dilación proceso al análisis crítico de Un beso a oscuras para ir poco a poco matizando mis anteriores nociones además de agregar las nuevas.
Un beso a oscuras tiene como protagonistas a Ian Harlow y a Olivia Roscoe. Él es un aristócrata mujeriego, muy preocupado por sus fábricas londinenses con sueños de emprender nuevos negocios en el otro lado del Atlántico; ella una mujer de fuertes convicciones, preocupada por la situación de las mujeres en una época donde escasean las oportunidades para ser autónomas. Evidentemente, es una novela ambientada en finales del XVIII, principios del XX, pertenece al subgénero de la novela sentimental cortesana.
Mediante estas breves descripciones es fácil acordar que son personajes arquetípicos, más ella que él, pues Ian nos desvela unos ideales que a priori nada tienen que ver con nuestros prejuicios. Fallaron en Ian mis artes adivinatorias. En la parte de los spoilers pongo ejemplos concretos.
Como novela sentimental arquetípica, Anna Casanovas utiliza un narrador omnisciente en tercera persona sin focalizar. A mí me gusta bastante dicho tipo de narrador, sin embargo, en su utilización dede haber precaución, es muy fácil mezclar las ópticas de los personajes, sus sentimientos, si la autora no es capaz de delimitar correctamente. En esta novela no puedo quejarme, Anna Casanovas lo logra bastante bien, son pocas las ocasiones donde mezcla las perspectivas. Tarea de una editora es corregir estos pequeños (en Casanovas) imperfectos pero tratándose de Esther Escoriza (@EEscoriza)... También hay erratas, de eso no nos libra nadie.
En lo concerniente a la tensión argumental Casanovas es buena, culmina todos los capítulos en alza sirviéndose de frases maestras y bien trazadas que no te dejan indiferente.
Las lectoras asiduas al blog, sabéis de mi esfuerzo por reivindicar el papel de la mujer con deseo sexual reconocido abiertamente en la novela sentimental, tratando de desmontar la cosificación de la mujer. Cosificación de la que se deriva la presión a la que se ven sometidos los hombres en terreno sexual, Casanovas saca a relucir el tema indirectamente en uno de los capítulos.
Por lo general, la novela corta es legible, su lectura ha sido amena a grandes rasgos. La poca extensión le dificultaba a Casanovas un desarrollo más amplio de las partes descriptivas pero no ha tenido ningún inconveniente en hacerlo correctamente.
Debido a su corta extensión los núcleos narrativos no se extienden en exceso, la lectura no se ha ralentizado hasta hacerse pesada y yo lo he agradecido. El único punto en contra es que a pesar de ser una novela bien armada, con personajes bien montados y una historia más o menos conmovedora, entraría en el estante de las que ''ni fu, ni fa''. Lectura de evasión, un ratito en la playa y tu cabeza la olvida enseguida.


ATENCIÓN: SPOILERS– Si no has leído el libro no te recomiendo que continúes la lectura del post porque voy de desvelar datos sobre el final del libro.

Ian no es el típico mujeriego porque reconoce abiertamente la existencia del amor. Lo único que le frena es no sentirse preparado para entregarse a Olivia. En este aspecto difiere el personaje creado por Casanovas del mujeriego aristócrata quien niega la existencia del amor como una fuerza poderosa.
Volviendo al tema de la presión sexual masculina, es que la autora en el capítulo 7, hace que Ian se cuestione si estará a la altura de una mujer como Olivia, aunque lo que le impone de Olivia es que está enamorado y no que sea una mujer exuberante.
Son pocos los spoilers de esta semana ya que la novela es bastante corta. 

Nos vemos dentro de dos semanas y espero con ganas vuestros comentarios, o saludos, o enfados, o lo que se os ocurra queridas.
            Os besa con ímpetu,

            
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