martes, 26 de julio de 2016

Promesa audaz y Canción audaz - Jude Deveraux


Después de un tiempo de abandono obligado del blog vuelvo de la mano de Jude Deveraux (@judedeveraux1), autora que podemos considerar canónica dentro del género, escritora totalmente desconocida para mí. De hecho, ha sido muy curiosa la forma en la que la saga Montgomery me ha encontrado. 
Como lectora voraz de novelas sentimentales no suelo tener nada más que un filtro, un filtro que últimamente no cumplo debido a gajes del oficio; así que toda novela sentimental que llega a mis manos: la leo. Jude Deveraux me llegó a través de un divorcio donde la mujer había abandonado los libros en casa del marido una vez liberada de la carga y con un nuevo amor. El marido me trajo algunos, ''de tanto leer novelas de estas se marchó'', palabras textuales. Idílicamente me gusta creer que esta mujer guarda cierto parecido con Anna, con Emma, con Henriette... 
Dejando a un lado la anécdota, la saga Montgomery se publica por primera vez en los 80 aunque llegó a España más tarde, por el 2000. El libro que me regalaron fue Canción audaz (Velvet Song), el tercero de la saga teóricamente si obviamos la precuela, más o menos, que se llama The Black Lion. La editorial de Canción audaz (III) es de RBA, la traducción es llevada a cabo por Álex Lomónaco y la editorial de Promesa audaz (I) es Byblos Romántica corriendo la traducción a cargo de Edith Zilli. Para las que no sois asiduas a la lectura de mi blog deciros que la traducción desempeña un papel muy importante no sólo en la transmisión de la obra sino también en la formación de una determinada literatura. Como apunta Claudio Guillén en Entre lo uno y lo diverso acudiendo a Steiner: ''Toda lectura de un texto implica, según Steiner, la tentativa de comprender una lengua diferente a la propia, puesto que las significaciones, las alusiones, las tonalidades, los ritmos cambian inexorablemente y velozmente''. (Guillén 2005: 318).
La traducción de RBA es bastante mala al igual que la de Byblos, tened en cuenta que la calidad de la traducción va unida al presupuesto. Son estos libros baratos (entre cinco y diez euros) destinados a perpetuar el sistema editorial. Realmente debido a su baja calidad si son más caros no se comprarían. Evidentemente están plagados de erratas, errores de traducción y errores de adecuación gramatical.
Como ya sabéis, hago una crítica por libro pero por motivos variados leí primero un libro (Canción audaz) y a mitad del otro (Promesa audaz) me di cuenta de que hacer una crítica de cada uno sería repetirme. A diferencia de otras autoras, la obra de Deveraux es muy similar en su estructura, en su concepción. Los personajes son arquetípicos y en ella destaca su gusto por el melodrama, no asocio este melodrama con el que se entiende como género teatral del XVIII. No voy a definirlo porque dar una definición categórica implica un proceso de reflexión más distendido. Sin embargo, vagamente cuando hago referencia al melodrama me refiero a la recurrencia de hechos argumentales de corte excesivamente dramático que se resuelven de forma feliz. Hechos violentos, desgracias a priori insalvables, secuestros atroces, enfermedades que llevan al borde de la muerte... Como ocurre en las telenovelas hispanoamericanas para que tengáis un ejemplo cercano.


El gusto de Jude Deveraux por el melodrama me hizo fiel seguidora de sus novelas, de la Saga Montgomery en concreto.
El narrador es en tercera persona omnisciente no focalizado (no utilizo los términos de focalización como lo usa Genette), es decir, el narrador lo sabe todo de los personajes, sabe más que los personajes y se reserva hechos que desvela en el avance del tiempo para mantener la tensión de la intriga. Que no está focalizado quiere decir que no se centra solo en la visión de un personaje aunque sea desde atrás (Todorov), la plasmación de los pensamientos y acciones de los personajes no está delimitada sino que se entremezclan. El problema de este tipo de narración recae en que la autora debe estructurar claramente pues si no lo hace perdemos referencias y no sabemos cuál es el personaje que trata en cada momento. A Jude Deveraux le sucede, hay momentos en lo que las referencias se pierden.
Otro punto débil de Deveraux es el férreo machismo de sus obras. Machismo justificable si entendemos la contextualización de su obra, en la Edad Media. Mientras seamos conscientes de ello, no habrá ningún problema, solo me preocupáis las lectoras más jovencitas en la posible idealización de un amor tormentoso y la extrapolación a la realidad. El machismo es fundamental en Deveraux para la creación del melodrama. En la parte de los spoilers ahondaré en detalles.
Tampoco me gusta que los personajes femeninos fuertemente sexualizados, conocedoras del ámbito sexual, con capacidad para decidir sobre sus gustos amatorios sean arquetipos de mujeres de baja condición como sirvientas (Joan en ambas novelas) o mujeres perversas Alice Chatworth.
En general los personajes son planos, hay autoras más ahondadoras en la psicología de sus personajes, autoras que optan por una evolución sólida lejos de los clichés. Sin embargo, ya sabéis mi predilección por las obras fuertemente melodramáticas junto con el hecho de que Deveraux es rápida en los sucesos argumentativos, no suele demorarse mucho y le gusta mucho el diálogo. Eso sí, las descripciones eróticas son muy pobres. Evidentemente no es una novela erótica, mas los encuentros entre los amantes son rápidos con una narración poco distendida que no favorece la recreación y la emoción en las lectoras. Quizás es que he salido de Anna Karénina aunque lo dudo, otras autoras como Nicole Jordan se explayan más en los encuentros sensuales/sexuales.
No dudo en recomendar la obra de Deveraux como cabecera, de colocarla con las grandes (ya, sé que lo es) y de sentirme profundamente complacida con el descubrimiento de la misma.

ATENCIÓN: SPOILERS– Si no has leído el libro no te recomiendo que continúes la lectura del post porque voy de desvelar datos sobre el final del libro.


Cuando hablo del machismo en Deveraux me refiero a Gavin (protagonista masculino de Promesa audaz) quien llega a golpear a Judith (protagonista femenina) el día de su boda. Es cierto que después se arrepiente pero ella termina enamorándose de un hombre que la despreció tanto que le puso las manos encima. O Raine (nuestro hombre en Canción audaz) que castiga a cachetadas las insolencias de Alyx. O la continúa negación del poder femenino donde la mujer es inferior al hombre porque no posee las mismas cualidades. Vuelvo a matizar la contextualización histórica de las novelas, no habrá problema siempre que no se idealice. También son novelas de los 80, el panorama literario sentimental ha variado o  se ha disfrazado.

Espero que hayáis disfrutado de esta crítica en conjunto algo diferente de las anteriores. Recordaros que subo reseñas cada dos semanas los domingos.

Os beso con ganas y compartid si os ha gustado,
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